
Gran terapia social, mi equipo y mis colores. Pasión de ocio en mi España. Verde césped, por el que rueda un blanco balón, a grito de pasión y amores.
Fútbol. Fútbol es fútbol. Los partidos duran noventa minutos. Unas veces se gana, y otras se pierde. Viva el tópico, y que dejen pasar a los periodistas de las radios, ¡coñe!
Juegos de azar y de victoria, que tienen lugar prácticamente todos los días de la semana. Mundo que se adhiere a nuestra cotidianeidad, guinda de los telediarios, descanso en el sillón del búnker de nuestra habitación.
Córner, penalty, puntos, resultados, tácticas, hinchas y banderas. Real Madrid, Barcelona, olé, y toda la demás ristra de seguidores. Su santidad el dinero. Mundo de lujo, en el que muchachitos sin oficio ni beneficio, ganan en el olimpo de su éxito más dinero que un ministro.
Pasión desbocada y mirada fija. Excusa para soñar. El árbitro como chivo expiatorio. Ahí está ese tipo. Impartiendo solitaria justicia. Silbando con estrépito lo que no nos gusta, y haciendo exactamente lo que no debería hacer. ¡Que lo echen a él! ¡A galeras! ...
Fútbol de libertad y machismo, que las mujeres no son de fútbol y esas cosas. Que esto es cosa de tíos y machotes, de patrias unidas de ancestro, y de más banderas y bufandas de color individual de un niño mayorote. ¿Cambiarán algún día las tornas? ...
Jugadores de fútbol, héroes modernos, iconos sexys que salen con la superchica modelo soñada, triunfador que lo tiene todo, sueño de un niño de cromos, atleta sin descanso que juega entre nuestro tiempo libre, esclavo metido entre billetes de quinientos euros y la publicidad de la tele. Inversión física, lesión de peroné, carne de fisio, juventud divino tesoro.
Como supriman el fútbol, soy capaz de liarla más parda que un 15-M. Y de dejar de estar tranquilo, y de cortar con la sal que me lleva a la inercia del goce de varón.
Fútbol, dios de hoy, exageración en el tebeo de un diario deportivo de tirada mundial, repíteme los goles de Messi o Cristiano, pero sobre todo y cual ruleta de casino, jamás te detengas. ¡¡Goool!!
-ERES MI CROMO DE MAYOR-
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