Apasionadamente, sin pensar demasiado que no en el placer y la atracción. Sí. Sin grandes alardes intelectuales, siguiendo al caramelo excitante y libre de la pasión, camino de un lugar feliz.Desde la pasión enloquecida y grata, desde el secreto más intenso y concreto, y desde tus labios que solo saben darme respuestas a exactamente lo que te pido casi sin decir, y con los ojos bien expresivos y que su significado solo puedes comprender absolutamente tú, enigma de señora.
Para nuestra tarde libre e inopinada, para nuestra aventura audaz, para nuestros calcetines compartidos, y para toda la heterodoxia que nos aparta de lo previsible o establecido como esperado.
No hay puerta estándart para la pasión encendida que sentimos. No hay puertas al campo de un hoguera, de un deseo, o de una risa potente y seguida con el arrobo de una decisión premeditada.
Amor bravo y de sorpresa, amor traicionero y de condón, amor travieso y revolucionario, amor temido y deseado a un tiempo, amor de morbo y de satisfacción desmedida, amor de tú y yo.
Medias rotas en los dientes de una alegrría, tirantes desordenados sobre tus hombros de amor fou, desinhibición en la playa de tus sueños, y una copa de aguardiente pedida por una inexplicable fuerza que supera a la timidez y que nos mete en el interior de una casa con cama y alegría.
Amar, soñar, besar, sentir, gozar, enloquecer amando, soñar el amor desparramado, sobre la fuerza de unos impulsos desbocados a la par que naturales.
Guapa y bella en la inmensidad de mi área de deseo, como tú quieres estoy yo para tí, me sé tu teléfono imposible de memoria y sin necesidad de registrarlo, y cada día alimento con sueños la audacia de una atracción imparable y absolutamente imprescindible. Digo sexo y es verdad.
Playa de cuerpos, aventura en el teléfono concedido, cita a ciegas, mesenger de alguien que te da gratificación, fuego en el pacto, y toda la sangre viva que reduce a la derrota al amor romántico que ni está ni se le va a esperar. Pasión de volcán, lava de piel en un solo cuerpo reducido a gemidos compartidos, montaña de sueños logrados en el lugar más imposible que puedas soñar. Lugar que siempre existe.
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