jueves, 12 de julio de 2012

CARTA A UN ANTIDISTURBIO

   Estimado señor antidisturbio:

   Me dirijo a usted a través de esta carta para intentar trasladarle mi opinión de lo que está ocurriendo en estos días en muchos lugares de España, entre ellos Madrid, donde yo resido. Espero poder hacerle ver mi punto de vista, sin que ello signifique que deba compartir mi opinión, pues cada uno somos una persona distinta con distintas circunstancias que pueden alterar la visión de la realidad. 


   Y sí, le he llamado "persona", y no "asesino" ni "mercenario del estado" ni nada parecido que se oye últimamente, pues así es como le considero, una persona como otra cualquiera, con sus virtudes y sus defectos, con sus alegrías y sus temores, y estoy convencido de que está atravesando una temporada complicada teniendo que actuar tantas veces, seguramente en muchas de ellas en contra de su opinión personal.

   Estamos viviendo una crisis sin igual en nuestro país, al que todos queremos de una u otra forma, y al que todos queremos servir desde nuestras posibilidades, y en esta crisis estamos sufriendo una regresión en todos los aspectos nunca sospechados. Estoy hablando, como no, de recortes en políticas sociales, llámense sanidad, educación, inversiones públicas. Recortes de derechos sociales y laborales, como por ejemplo de salarios (según dijo Rajoy este miércoles día 11 de julio los funcionarios se quedan sin la paga extra de navidad, paga que servirá para pagar el agujero de Bankia generado no por los ciudadanos), y un largo etc.

   Desde muchos medios de comunicación, fuerzas políticas de diverso signo y otros poderes se llaman terroristas a los que intentamos, y conseguimos,  quejarnos de esta situación y su mala gestión. A los que queremos defender nuestros derechos y los de todos los ciudadanos. Intentan dividirnos amparándose en el famoso "divide y vencerás", y malmeten a la sociedad contra "los funcionarios que son unos vagos y no dan palo al agua porque saben que no les pueden despedir", contra "los sindicalistas llamándoles igualmente vagos, subvencionados, chorizos", contra "los profesores que tienen muchas vacaciones"... en definitiva contra cualquiera que se les ponga por medio, especialmente si se atreven a quejarse en público. De esta forma dichos colectivos quedan desamparados para poder defenderse y es más fácil poder ningunearlos esquimaldo sus derechos. Derechos conseguidos a través de muchos años de lucha social y laboral.

   Igualmente agreden a la ciudadanía en general subiendo el IVA, el transporte público, IRPF, bajando salarios, en aras de conseguir devolver la confianza a "los mercados", aunque todo el mundo sabe que de esta forma bajará el consumo, con lo que aumentará el paro, con lo que habrá menos gente que pueda consumir y entramos en un bucle infinito.

   A los que se quejan se les insulta llegando incluso a llamarles "el enemigo", como dijo cierto personaje de los estudiantes valencianos que se quejaban por las pésimas condiciones en las que tenían que dar clase. Y lo que es peor, ese mensaje llega a calar entre parte de la sociedad.

   Por todo esto, y mucho más que no escribo, me gustaría pedirle, señor antidisturbio, que la próxima vez que tenga que salir a la calle para "proteger la seguridad de los ciudadanos", piense en que esos manifestantes que gritan en las calles, lo hacen para defender sus derechos y también el de usted. Que esa gente no es el enemigo, sino su amigo, que lucha para que no le quiten su paga extra de navidad y de esa forma pueda disfrutar de esas fechas jugando con sus hijos. El enemigo es otro, quizá sea el que le da la orden de cargar contra la ciudadanía.

   Agradezco su paciencia a la hora de leer esta carta y estoy a su disposición para intercambiar opiniones de forma tranquila y relajada, sin lanzamientos de piedras (nunca las he lanzado ni las lanzaré) ni de pelotas de goma ni porrazos en la cabeza de gente que camina con los brazos en alto (le ocurrió a un amigo mío el mencionado día 11).

   Un cordial saludo

   

5 comentarios:

Roxamar dijo...

El Sr. Antidisturbios realiza su trabajo, solo cumple órdenes y seguro que no le resulta agradable abrir la cabeza a una persona que camina despacio con las manos en alto (lo vi en la tele).
En fin, que estas “cosillas” no nos hagan desistir y sigamos luchando por "conservar" nuestros derechos. Y remarco conservar, pues tal y como están las cosas, solo podemos intentar eso.
Espero que llegue el día en el que luchar por mejorar sea posible.
Besotes grandotes y disfrutad del ultimo finde con el 18% de IVA.

grigrillo dijo...

El día de luchar por mejorar es cada día que nos levantamos de la cama. Una de esas luchas es que desaparezcan los "sr" antidisturbios que obedecen órdenes tales como apalear al que se queja, máxime cuando quien da la órdenes es quien debería ser apaleado.
Un "sr" cuyo trabajo consiste en dar ostias sin mirar a quien no merece mucho.

Roxamar dijo...

Quizá estoy equivocada, pero ahora lo que quiero es que dejen de subir los impuestos para que mi sueldo deje de bajar y así poder llegar a fin de mes.
Por eso, lamentablemente, pienso que debemos luchar para conservar lo que tenemos y no seguir perdiendo.
Una vez que lo tengamos asegurado lucharemos por mejorar.

Anónimo dijo...

Tras las medidas tomadas el otro día, le invitaría señor Rajoy a que tuviese vergüenza y presentase la dimisión de modo irrevocable. No. El problema no era Zapatero. Lo de Zapatero fue una estrategia de descalificación para ponerse ustedes y hacernos esto que es inadmisible.
Señores del Gobierno, ¡dimisión!

El Mago y Poeta!

Anónimo dijo...

Estoy bastante de acuerdo con lo que dices, Grillo, aunque también me pregunto si quien lanza esas pelotas de goma a la cabeza, cumpliendo órdenes, no tiene la opción de tener menos puntería y, que al menos, den en otra parte del cuerpo. Me parece salvaje emprenderla así contra los ciudadanos, por mucha orden que exista por parte de un/una superior más salvaje y desalmado todavía. No sé cómo es posible quela agresión física directa pueda ser un arma de defensa legal para la policía, que hayamos evolucionado tan poco en eso, pero dado que lo es, que se emplee con dos dedos de frente, sin causar grandes heridas y daños, y, por supuesto, discriminadamente y sin ensañamiento. Si no han dejado a alguien tuerto es por pura casualidad.

Un saludo : )

siena